17 febrero, 2013

LA DIMISIÓN DE SAN MALAQUIAS


A
unque parezca mentira , yo... que no soy cristiano ni mucho menos católico. Yo que creo que la "santa madre" iglesia es...probablemente la organización más funesta, retrógrada, oscurantista y criminal de la historia y una de las mayores calamidades con las que ha cargado la humanidad, confieso que soy un tanto vaticanista .

   Puede sonar raro, pero...te puede gustar el boxeo sin tener que ir por la calle pegándote con todo el mundo, ¿no? ; ó disfrutar con los toros sin haber matado jamás una mosca . Pues algo así me ocurre a mi con el Vaticano, con los cardenales, los camarlengos, el papa,los nuncios, la santa sede y el ministerio petrino. ¡ Me fascinan y me repelen profundamente ! , ¡ todo al mismo tiempo !. Quizás ,el motivo de mi fascinación, tenga que ver con el hecho de que no hay ninguna otra institución que con ese desparpajo siga viviendo en la Edad Media en pleno siglo XXI, ninguna otra que sepa rodearse de esa liturgia tan elaborada y misteriosa, ninguna que haya tenido, en tan largo periodo de tiempo, tanto poder e influencia. Por lo demás, en lo que se refiere a su doctrina, creencias y forma de ver la vida, no puedo sentir mayor repugnancia hacia sus planteamientos. Fundamentalmente porque tratan de
imponérselos a toda la sociedad, creyentes y no creyentes.


Afortunadamente para todos, en el mundo moderno ese tipo de actitudes tiene poco futuro. La mayoría de los católicos en España, por más que hallan llenado Estadios en las distintas visitas papales, viven su experiencia religiosa más bien a la carta, eliminando de sus prácticas aquellos dogmas con los que no están de acuerdo sin cuestionar formalmente a la Iglesia.

   Por más que ésta insista en tratar de imponer por vía legal su mensaje sobre opciones tan personales como la sexualidad, la mayoría de los católicos usan habitualmente preservativos, tienen relaciones prematrimoniales ó se divorcian, y no por eso dejan de tener fe en los principios fundamentales del cristianismo. Es más, son muchos los que abogan porque la Iglesia se modernice y se acerque a la sociedad y a sus fieles, planteando la ordenación sacerdotal de las mujeres, la libre elección del celibato, (para los sacerdotes evidentemente) , ó las relaciones sexuales concebidas como expresión física de los sentimientos, más que como un simple método reproductivo dentro de la inviolable santidad del matrimonio.


Aunque pueda entender que mucha gente piense de ese modo, yo como vaticanista confeso no puedo estar más en desacuerdo. La iglesia no debe cambiar para ser aquello que crean sus fieles que debe de ser en cada momento histórico en particular. Todo lo contrario, para sobrevivir
debe mantenerse fiel a su propia tradición, por más que sea evidente que sus dogmas no van en sintonía con la sociedad en la que estamos viviendo. El único encanto que posee, (a mi modo de ver) , es precisamente su arcaísmo, además de que su mensaje, su evangelio, es eterno y por lo tanto debería de ser inamovible.

   Cuesta bastante imaginar que el Judaísmo ó el Islam cambiasen sus dogmas a petición popular de sus fieles ¿verdad?, pues lo mismo debe aplicarse al catolicismo. La iglesia no es una institución democrática ni participativa, sino una dictadura donde las decisiones se toman supuestamente con la guía del espíritu santo, es decir del mismo Di-s. ¿Quiere ésto decir que la Iglesia nunca va a admitir el uso de preservativos, el divorcio ó la igualdad de derechos de las mujeres? , pues no puede descartarse. Lo bueno que tiene el poder contar con la guía del espíritu santo es que este "sopla dónde quiere y nadie sabe de dónde viene ó hacia dónde va". Además, también hay que contar con que el Papa es infalible aunque acabe diciendo todo lo contrario que decían sus antecesores, (que no por ello dejan de ser infalibles también) , y si éste último dice que no hay purgatorio, ni mula ni buey, pues tiene razón y Sanseacabó.



La verdad es que este Papa ha sido uno de los más congruentes con sus ideas y principios de todos los que han ostentado el cargo. Es de los pocos que verdaderamente ha intentado limpiar la Iglesia de toda inmundicia, y claro, por eso se ha visto forzado a dimitir, porque tal cosa es imposible.
De hecho no hace mucho tiempo corrió el rumor de que podía ser asesinado. No es descabellado pensarlo, y dar crédito a estos rumores, porque se atrevió a meter mano al mundo de las finanzas vaticanas. Otro tanto puede decirse de los escándalos relacionados con las actividades pederastas de destacados miembros de la Iglesia, no consiguió nada parecido a castigar severamente a los culpables, pero para la jerarquía católica,dar el paso de reconocerlo y pedir perdón a las víctimas no deja de ser un hito histórico, aunque sea también, claramente insuficiente.

   Otro de los motivos para agradecer la dimisión de Benedicto XVI, es que nos ha ahorrado el penoso espectáculo de verlo arrastrándose en las ceremonias, decrépito y achacoso como ocurrió con su antecesor Juan Pablo II. Aparte de todo esto, Ratzinger no ha dejado de ser un intelectual de cierto prestigio, comprometido en la tarea imposible de conjugar la razón con la fe. Bueno, más que de conjugar, de adaptar la razón para ponerla al servicio de la fe, que es algo bien distinto.


Muchos no lo sabrán, pero cuando el actual santo padre estaba a cargo de la Inquisición,(Congregación para la doctrina de la fe,en su denominación moderna, pero es que a mi me gusta llamar a las cosas por su nombre) , ya dejaba muy clara su postura en este aspecto y amenazaba claramente a los teólogos católicos."La libertad del acto de fe no puede justificar el derecho a disentir.Esta libertad no indica libertad con respecto a la verdad,sino la libre determinación de la persona de conformidad con sus obligaciones morales a aceptar la verdad"
.Dicho en otras palabras, uno es libre de aceptar ó no la doctrina de la Iglesia, pero no puede cuestionarla ó rechazarla. Por supuesto la verdad es patrimonio de la Iglesia católica y sólo a ella le compete decidir qué es verdad y qué no lo es "la tarea de dar una auténtica interpretación de la palabra de Di-s...ha sido únicamente confiada al viviente oficio docente de la Iglesia,". En resumidas cuentas, que conjugar la razón con la fe sólo sirve cuando lo que tú piensas está completamente de acuerdo con la interpretación que haga la Iglesia de lo que es verdadero, de no ser así estas promoviendo el disenso y eres un pecador, "Sucumbir a la tentación del disenso...es una infidelidad al espíritu santo"



El caso es que yo no creo que el futuro Papa vaya a dar un giro significativo a esta situación. De hecho Joseph Ratzinger ya ha señalado con toda claridad quién es el elegido para la sucesión, el cardenal Angelo Scola. Es italiano, pues si en algo están de acuerdo todos los sectores de poder del Vaticano es en que no quieren otro Papa "extranjero", como ellos dicen.

   Es bastante más joven, con más carisma y de la misma escuela de pensamiento que el alemán. Y lo más importante, él estará detrás tirando de los hilos para asegurarse la elección. Situación inédita hasta ahora, donde los prelados dejaban el trono de Pedro con los pies por delante. Quizás Benedicto XVI espere que Escola consiga lo que él no consiguió, regenerar la Iglesia desde el punto de vista de la moral católica, apostólica y romana, con la misma mano dura, pero con una cara más amable.

   Por más que nos aseguren que él se mantendrá alejado desde su retiro en el convento del Vaticano, despojado de todo poder e influencia, la dimisión parece, (al menos yo es lo que pienso) , el medio más adecuado en este momento,para lograr sus objetivos. La renuncia del Papa no es más que una retirada táctica, una jugada inteligente e inesperada, que lo convertirá en el poder en la sombra.


 Aunque las profecías de Nostradamus nos hablen de un"Papa negro", y San Malaquías nos diga que"Pedro el romano"será el último Papa antes del fin del mundo, no hay motivos para preocuparse. Para empezar San Malaquías no atina ni con calzador en sus lemas, caracterizados por su vaguedad e inconcreción, y lo mismo podemos decir de Nostradamus. Curiosamente además, San Malaquías está bastante más acertado en sus predicciones hasta Gregorio XIV, ¿será por casualidad que el obispo de Irlanda apoyara las pretensiones al trono de un candidato que al final no consiguió suceder a este prelado?.

   Tampoco parece que atinaran mucho ninguno de los dos en cuanto al reinado de nuestro querido "pastor alemán", Joseph Ratzinger. Si en vez de adjudicarle el lema de "la gloria del olivo", le hubiese adjudicado algo así como,"la dimisión del olivo", no podríamos menos que admirar la capacidad de predicción del Irlandés, pero no es el caso.

   De hecho el nombre de Pedro el romano, puede ajustarse a varios candidatos muy distintos.Varios de ellos, incluido el máximo aspirante, son italianos, otros tantos se llaman Pedro y con cualquiera de ellos la profecía aparentemente se cumpliría. Sintiéndolo mucho por Nostradamus lo que no hay es un candidato italiano que sea negro y que se llame Pedro. Pero en realidad eso no importa demasiado, los oscuros mensajes del francés se prestan a centenares de explicaciones diferentes.

   De este modo es  verdaderamente fácil acertar, basta con tener paciencia y esperar que un suceso cualquiera se ajuste más ó menos a la predicción escrita, algo que siempre acaba sucediendo.
Vamos que teniendo en cuanta la nula fiabilidad y capacidad de predicción del santo Irlandés, y no digamos del médico y astrólogo francés, ¿no creen ustedes que San Malaquías debería seguir el ejemplo de Benedicto y dimitir?. Yo la verdad..¡apoyo la moción!.


03 febrero, 2013

LA VIGA EN EL PROPIO


Probablemente,ahora mismo no sea nada original escribir en España una entrada sobre la corrupción.Leyendo por ahí las noticias sobre el caso Bárcenas,parece ser que los españoles,(por una especie de revelación divina supongo),nos hemos enterado "ahora" que los partidos políticos son unos entes corruptos dirigidos por auténticos ladrones .
   Organizaciones cuyo único fin es que sus dirigentes se forren,cobrando sobornos a cambio de la adjudicación de "contratos a dedo" a las constructoras y otras empresas regentadas por sus acólitos.

   Se oyen por ahí múltiples comentarios sobre el peligro en el que se encuentra nuestra democracia,
acosada por la precariedad de los servicios sociales,ahogados financieramente por la política de recortes propiciada por la crisis económica.Y por la corrupción desatada que alcanza a las más altas instituciones del Estado,como a la hasta ahora "intocable familia real española".

   Parece ser,que nuestro país se ha convertido de repente en una especie de "lupanar",donde los políticos que hasta ahora tenían un comportamiento intachable,descubrieron de golpe y porrazo la cultura del "mangoneo"y el dinero fácil.




Desgraciadamente no es así,los políticos no son seres humanos diferentes al resto de sus vecinos.
La corrupción no es una consecuencia de dedicarse a la política,sino de nuestro propio sistema de valores.En materia de corruptelas,enchufismo y dinero negro,España es un estado que en nada difiere del resto de estados que conforman nuestra sociedad occidental.La única diferencia parece consistir en el grado de tolerancia hacia la corrupción que se da en estas distintas sociedades.Y en el caso particular de España,lo único que cambió es el balance paupérrimo de las cuentas públicas,y que las consecuencias de esta precariedad recaigan únicamente en los servicios sociales que son básicos para los ciudadanos.

   Para darse cuenta de hasta que punto nuestra vara de medir cambió de manera tan acusada no hay más que recordar los casos de corrupción que sufrimos en el pasado.Pongamos por ejemplo el caso Filesa,que sacudió las filas del PSOE hace unos años.Lo que se descubrió entonces es exactamente lo mismo que descubrimos ahora.La financiación irregular de un partido político que en aquél momento se encontraba gobernando.Que yo sepa,nadie habló entonces de que estábamos inmersos en la degeneración más absoluta y que nuestra democracia corría grave peligro.Lo único que ocurrió es que en las siguientes elecciones el PSOE perdió el poder,¡y a otra cosa mariposa!.
La primera pregunta que hay que hacerse en el caso Bárcenas,es el motivo por el que una persona como Mariano Rajoy ,que no creo que tenga mucha necesidad,(vamos que a fin de mes llega de sobra),pudiera haber aceptado dinero que sabía que procedía de sobornos y regalos recolectados por su partido de diversas empresas y constructoras.Creo que la respuesta es sencilla,porque es lo normal,lo que siempre se hizo en todos los partidos políticos y en otras instituciones públicas.

   Es tan natural como el que los ciudadanos nos hayamos acostumbrado a solicitar y extender facturas sin IVA,cobrar una parte del salario en negro,solicitar becas ó subvenciones ocultando nuestros verdaderos ingresos sabiendo que si especificásemos los reales no tendríamos derecho a percibirlos,(perjudicando con ello a las personas que de verdad las necesitan),ó a aprovechar que el abuelo tenía derecho a la farmacia gratuita para sacar gratis de la Seguridad Social hasta las pastillas anti-baby.

   A lo largo de mi vida conocí muchas otras de estas situaciones tan "normales"que claman al cielo.Como un matrimonio con dos hijos,a los que no les faltaba de nada,que recibían sin ningún rubor la ayuda de Cáritas.Varios funcionarios cuyos puestos de trabajo consistían en no hacer nada,(así como suena),pues estaban destinados para atender el parque móvil de una localidad,en la que ni existía ni existe ese servicio,etc,etc.




Lo que quiero decir con todo esto,es que el problema de la corrupción es algo generalizado,no en el  Estado ni en la Administración Pública sino en la sociedad.No porque todos seamos corruptos ó podamos llegar a serlo,sino porque lo vemos como algo completamente normal y perfectamente
comprensible.No creo que ninguno de nosotros,si tuviese los medios y la oportunidad para pagar a hacienda la mitad de lo que en justicia le corresponde,no aprovechara esa ventaja para defraudar al fisco.Si esto evidentemente es así ,¿por qué nos escandaliza que nuestros representantes públicos actúen de la misma forma?.Recordando  las palabras de Jesús a los Fariseos,¿por qué vemos la paja en el ojo ajeno e ignoramos la viga en el propio?

   Acabar con la corrupción es algo completamente utópico,pues es consustancial al ser humano,pero para conseguir su deslegitimación social si que tenemos un arma preciosa y muy efectiva,la educación.Educación sobre todo en los valores del esfuerzo,la constancia,la decencia,la honradez y el trabajo propio para labrarse un porvenir.No solamente tenemos que escandalizarnos y denunciar las corruptelas de nuestros políticos también las de nuestros conciudadanos.Si conseguimos que nuestros hijos reciban esta educación,habremos dado el más importante de los pasos para poner coto a la corrupción,y lo demás pasos necesarios se irán dando por si solos,llevados por la propia inercia.


Uno de los progresos que podemos y debemos exigir a los poderes públicos,de manera inmediata,es un cambio muy sustancial en las leyes y los procedimientos judiciales que persiguen a los corruptos.Lo primero,por supuesto,es la celeridad a la hora de dictar las correspondientes sentencias.
   No puede ser que pasen años y años,para que los culpables paguen por sus delitos.Para ello necesitaremos de una justicia que de verdad sea independiente y que pueda investigar cada caso con total autonomía y completamente libre de presiones y cualquier otro tipo de oscuras maniobras e influencias.

   Lo segundo es convertir al Tribunal de cuentas y a la Fiscalía General del Estado en instituciones transparentes,efectivas y creíbles.Y esto no lo lograremos si sus miembros son,como hasta ahora,directamente designados a "dedazo" por cada gobierno de turno.

   Deberían elegirse entre expertos y personas cualificadas e independientes que nada tengan que ver con los intereses de los distintos partidos políticos.Pero el cambio fundamental está en las penas y en la sensación de impunidad que nos escandaliza a todos cuando finalmente son cogidos con las manos en la masa.




   Pongamos por ejemplo el caso de Mario Conde,un señor banquero que cayó en desgracia precisamente,(¡vaya casualidad!),cuando se le ocurrió,ó le tentó,meterse en la política.Tras ser condenado a una pena de cárcel más bien liviana y obtener rápidamente los máximos beneficios penitenciarios,fue puesto en libertad,sin que se le exigiera devolver,con los correspondientes intereses,la totalidad del dinero que se estimó que podría haber defraudado.

   Hoy en día se atreve a presentar su candidatura a las elecciones,e incluso a intentar convencernos de que él es el más indicado para administrar los fondos públicos.A mi me parece perfecto que un preso pueda acceder a los beneficios penitenciarios y rehabilitarse para volver a integrarse en la sociedad,pero en el caso de un robo,¿no les parece que sería exigible e indispensable,que antes de poder beneficiarse de nada,se devolviese primero todo el dinero que se ha mangado?