04 julio, 2010

LA CAPACIDAD DE VER EL FUTURO

Creo que todos, en alguna ocasión, hemos tenido un presentimiento o corazonada que se ha cumplido.
En nuestra vida cotidiana, cuántas veces hemos dicho..."esto lo sabía yo", ante sucesos que nadie podía preveer, o deducir de una manera lógica. En tiempos de crisis o incertidumbres como el actual, nuestro interés por conocer lo que puede sucedernos aumenta.
Más allá de nuestras creencias o convicciones, muchas personas requieren los servicios de adivinos o astrologos, el problema, normalmente, es que sólo podemos conocer el acierto de sus predicciones con el tiempo.


De que existe esa capacidad, de que hay personas que pueden adelantarnos aquello que está por llegar, no cabe ninguna duda, pues hay casos, suficientemente documentados y conocidos a lo largo de la historia, me gustaría citar, tan solo dos ejemplos.

El célebre monje Rasputin, predijo en una carta a la zarina, que él sería asesinado antes del 1 de Enero de 1917, añadió, que si quien lo mataba resultaba ser un campesino, la monarquía zarista consolidaría su poder, pero que si resultaba ser un aristócrata, el Zar y su familia serían asesinados antes de dos años, y al cabo de veinte, no quedaría ningún aristócrata en Rusia.

Rasputin fue asesinado por un noble ruso el 29 de Diciembre de 1916, dos días antes del plazo que el fijó, el Zar y la familia real, fueron ejecutados en 1918.

No es el único caso, el conde Louis Hamon, conocido como "cheiro", sorprendió al mundo con el acierto de sus predicciones en la primera mitad del siglo XX. Entre las predicciones cumplidas de "cheiro", se encuentra el anuncio de la II guerra mundial, diez años antes de que estallara, incluyendo la definición correcta de los bandos, que se enfrentarían en el conflicto.

Anunció que Alemania e Italia, lucharían contra Francia, así como la guerra entre USA y Japón, y la participación de los americanos, en la fase final del conflicto en Europa. En el momento de dar a conocer esta profecía, Hitler no pasaba de ser un agitador ruidoso que no constituía una alternativa de poder, y Alemania se encontraba en una profunda recesión económica; hipotecada por las indemnizaciones de guerra estipuladas en el tratado de Versalles, y reducido su ejército a una fuerza raquítica.

Cualquiera se hubiera podido hechar a reír, pensando que Italia y Alemania podrían alguna vez entrar en guerra con Inglaterra y Francia, el caso es que así fue, y sus profecías se cumplieron punto por punto... sorprendente, ¿no?.




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