21 febrero, 2012

¿DE DONDE VIENES?...¡MANZANAS TRAIGO!

  Cuando los problemas nos acucian los seres humanos tendemos a desentendernos de cualquier responsabilidad.

   Quizás porque es más fácil y gratificante pensar que la culpa es de los otros, que nosotros hemos actuado correctamente y que los irresponsables que nos causan tan graves dificultades son únicamente los demás.

    En la actual crisis económica todo el mundo se indigna con los banqueros y los gobiernos. Todo el mundo se queja de su despilfarro, de su avaricia, y de habernos robado nuestro dinero. 

   No seré yo quién alabe la política de la banca en estos últimos años, ni la falta de planificación y de sentido común de la que han adolecido los Estados, pero...¿ son ellos verdaderamente los únicos culpables? , ¿los ciudadanos hemos sido acaso previsores firmando hipotecas de cientos de miles de euros a pagar a lo largo de toda una vida con los sueldos misérrimos que cobrábamos? , ¿hemos demostrado prudencia pidiendo créditos innecesarios para irnos de vacaciones ó cambiar de automóvil todos los años?. La respuesta es que "NO".

   Nosotros, como nuestros políticos y banqueros hemos sido también avariciosos y despilfarradores, así que no debería extrañarnos que ahora tengamos que cargar también con las consecuencias. La responsabilidad también es nuestra, y hasta que no lo aceptemos así, no estaremos en condiciones de seguir adelante y afrontar la situación con alguna probabilidad de éxito. Debemos de ser conscientes que el mundo ha cambiado definitivamente,
que ya nunca más podremos volver hacia atrás, ni vivir como vivíamos antes.

El periodo que nos aguarda va a exigir a todo el mundo,y como siempre de manera especial a los más débiles, sacrificios muy dolorosos, y hasta que no nos mentalicemos de que esta es la realidad y aprendamos la lección
estamos condenados a repetir nuestros errores. Ya es hora de que los ciudadanos alcancemos la mayoría de edad, y dejemos de comportarnos como niños malcriados confiando ciegamente en que Papá-Estado vela por nosotros y nos resuelve todos nuestros problemas.

No es así, no olvide nunca a quién ayudaron todos los Países, grandes y pequeños, cuando las cosas se pusieron francamente difíciles. No fue a usted ni a mi, sino a los bancos y a las grandes corporaciones. No olvide que con el dinero de nuestros impuestos, en lo más crudo de la crisis, ellos siguieron obteniendo beneficios multimillonarios todos los años.

  Piénselo bien, cuando esta crisis se acabe , ¿volverá usted a pedir créditos a todo pasto por más que los empleados de los bancos estén prácticamente rogándoselo?. Si la respuesta es que si, permitame decirle que usted sigue viviendo en el pasado ; en un mundo que ya no existe y que esperemos además que no vuelva, pues es un mundo condenado a volver a repetir la situación que ahora mismo estamos viviendo.


 Un mundo repleto de parásitos y especuladores que juegan sin el más mínimo atisbo de humanidad con el sufrimiento y las necesidades ajenas. Un mundo de inconscientes y despilfarradores que ponen el valor del dinero fácil por encima de todo lo demás, incluida la dignidad que todo ser humano merece por el mero hecho de serlo. Un mundo de consumismo desenfrenado, en el que nadie vale por lo que es sino por lo que tiene.

Está en nosotros el no volver a desentendernos, el  no volver a cerrar los ojos y mirar para otro lado. En ser prudentes y previsores en el tiempo de las "vacas gordas", para no pasar tantos apuros cuando inevitablemente vuelvan "las vacas flacas". Ni los políticos, que tienen interés en que usted siga votándoles, ni los Bancos,que solamente desean que usted les confíe su dinero para seguir haciendo sus negocios, le dirán nunca claramente la verdad.

Y la verdad es que los riesgos los corre únicamente usted, porque pase lo que pase solamente ellos se repartirán los beneficios, mientras que las pérdidas siempre serán a su costa. Y no olvide nunca que cuando las tornas se volvieron y llegó usted a necesitar verdaderamente de ellos, cuando llegó a necesitar con urgencia un crédito "salvador" que pudiera ayudarle a salir de un apuro, le respondieron sin vergüenza con aquel viejo refrán castellano que pone titulo a este Post..¿De donde vienes?...¡manzanas traigo!.




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