31 octubre, 2010

LAS PROFECÍAS DEL 11-s (II)

   Como ya vimos, la caída de la gran babilonia profetizada por San Juan se ajusta como anillo al dedo a los atentados ocurridos el once de Septiembre de 2001 en la ciudad de Nueva York.

   Este hecho unido al fanatismo exhibido por Al-Qaeda, podría hacernos pensar que tal vez los autores del brutal atentado buscaban en esa acción el mayor impacto psicológico sobre la población de los Estados Unidos.

   Para entender esto hay que tener en cuenta que esta profecía se halla también al alcance de aquellos que planificaron el atentado, puesto que la biblia es un libro autorizado en el islam como parte de la revelación divina.

   Bin Laden es un hombre culto, que a trabajado con la CIA y conoce sus métodos, y la psiquis de la sociedad americana.

   Por lo tanto es posible que los autores del atentado buscaran además una asociación inconsciente entre las torres en llamas y la caída de la gran babilonia profetizada por San Juan. Más aun, cuando en este capitulo del apocalipsis es el mismo Dios el que juzga a esta ciudad como merecedora de ese castigo terrible, y son los propios ángeles quienes piden a los justos que se regocijen y entonen aleluyas, de hecho, el capitulo se cierra con una condena a la gran ciudad caída...

   "PORQUE CON TUS MALEFICIOS SE ENGAÑARON TODAS LAS NACIONES. Y EN ELLA SE ENCONTRÓ SANGRE DE PROFETAS Y DE SANTOS Y DE TODOS CUANTOS FUERON DEGOLLADOS SOBRE LA TIERRA".

   El capitulo XIX se abre a su vez con un cántico celestial, que celebra el fin de la ciudad como el signo del final de la etapa de las tribulaciones y una victoria divina, poco después en este mismo capitulo, a San Juan se le describe la llegada del jinete sagrado que dirige a los justos hacia la gran batalla final del Armagedon, de este jinete y sus hombres se nos dice que se distinguen porque visten ropas de lino blanco y llegan a la batalla sobre corceles voladores.

   Este color blanco es el mismo que utiliza Bin Laden en sus apariciones públicas, y constituye también la vestimenta ritual de los mártires del integrismo islamico.


   Finalmente, después de identificar a este guerrero santo con los lemas de "fiel y veraz" que lleva grabados en su muslo, se nos revela su identidad, que no es otra que la de Jesucristo, rey de reyes y señor de señores.

  Son muchas las iglesias cristianas fundamentalistas norteamericanas,que identifican a los Estados Unidos con la Gran babilonia del Apocalipsis, es fácil entonces imaginar el efecto que los atentados del 11-s a debido de tener en esos ambientes apocalípticos y milenaristas, cuyos profetas y promotores han declarado desde hace décadas que su país es la gran babilonia.

   Nada tendría de descabellado entonces sospechar que Osama Bin Laden tuviese la voluntad de identificarse con ese guerrero santo del Apocalipsis que hace justicia divina destruyendo a la gran babilonia.

   Esto implica completar la operación psicológica, identificando a los estadounidenses con el bando demoníaco, y revestirse el mismo como el guerrero santo que les hace frente. 

    En este contexto, aquella declaración pública de los talibán que negaba la autoría de los atentados por parte de Bin Laden, disculpándolo porque acababa de contraer matrimonio el jueves anterior a aquel fatídico Martes, cobra un nuevo sentido y podría tener quizás la intención de añadir un mensaje subliminal, dado que el Apocalipsis de San Juan profetiza también las bodas del cordero de Dios como símbolo destacado en el drama histórico del Armagedon.

   Parece muy probable, que Bin Laden haya tenido en cuenta todos estos aspectos de las profecías, para introducir un efecto psicológico profundo e inconsciente,encaminado a crear en el bando islámico una conciencia de identificación con Dios, y en el bando cristiano la sospecha de que quizás puedan formar parte del ejercito del maligno.


Tampoco puede descartarse que más allá de su intención de utilizar las profecías cristianas para identificarse como el guerrero santo del Apocalipsis, él mismo crea que encarna en verdad a ese personaje.

   Un fanático no tiene porque ser en un hipócrita, de modo que no podemos saber si su imagen pública y su mirada dulce de santo forman parte de una estudiada campaña propagandística, ó mas bien se nos muestra tal cual es y percibe su papel en la historia.

   De cualquier modo es evidente el acierto de la profecía, el hecho de que San Juan atribuya la caída de la gran babilonia a sus pecados e iniquidades, ó que dicha caída pueda deberse a su inapelable voluntad no supone ninguna justificación ni santificación de los que atentaron contra las torres gemelas y el Pentágono. 

    En el contexto Bíblico Yhawe permite que cíclicamente Israel sea derrotada y esclavizado por pueblos paganos, sin que ello suponga que se la desposea de su condición de pueblo elegido.

    Es mas, en el capitulo XVIII nada se profetiza sobre las causas del incendio y la desaparición de la ciudad, ni se glorifica a nadie por haber provocado la tragedia, la profecía expresa mas bien el concepto de que nada sucede sin el consentimiento ultimo del Señor y no otra cosa.

   Tampoco existe ningún elemento que identifique la caída de la gran babilonia con la caballería celeste que se dirige al Armagedon encabezada por cristo en su segunda venida.

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